Existen variadas razones para afirmar que la vida del fotógrafo independiente no es fácil, un detalle que he tenido ocasión de comprobar por una artrosis. Tras veinticinco años fotografiando la sanidad española, por primera vez accedí al hospital Josep Trueta como un paciente a pie. Y feliz por que, en Girona, tenemos muy pocos quirófanos y las listas de espera para una intervención como la mía puede superar el año y medio.
Según una hipótesis de mi fisioterapeuta pudo ser un reportaje que hice en Finlandia hace cinco años, en el que estuve el día entero conduciendo una moto de nieve, lo que podría haber desencadenado una necrosis de la cabeza del fémur. No es que por ir en esas motos acabes mal. Lo mío tiene mucho de morfológico. El caso es que mi movilidad fue limitándose paulatinamente. Tanto que no hubo más remedio que sustituir una parte del hueso por una prótesis de cadera.
Autorretrato (?)
La intervención duró varias horas, las necesarias para ingresar con todos los honores como miembro honorario del club “Black and Decker”. Y claro, estaré unos tres meses de baja, concentrado en mi recuperación, para evitar males mayores. No hace falta entrar en detalles económicos…
Quiero agradecer desde estas líneas las tareas poco gratificantes y tremendamente necesarias del servicio de enfermería que, a menudo, resolvieron los problemas más graves con el mejor humor del mundo para elevar la moral de los pacientes, aun en los momentos más desagradables. Y no están fáciles las cosas para los trabajadores de la Sanidad.
Y, naturalmente, un diez por la habilidad del doctor Froufé y el equipo de cirujanos ortopédicos del Trueta. Con su pericia conseguirán que dentro de unos meses mi vida profesional retome la normalidad. Mientras tanto me concentraré en una rehabilitación rigurosa y limitaré mis intervenciones en la red para dedicarle tiempo a una musculatura que debe aprender de nuevo a caminar.
Las buenas noticias son que la vida transcurre lentamente y la disfruto más. Me gusta la mirada de complicidad de las personas con muletas que se cruzan en mi camino, antes tan poco visibles. Muchas gracias a todos los que os habéis interesado por mi salud. En los momentos difíciles es un alivio sentirse respaldado por los amigos.