ROMA - Italia - Via del Condotti

ROMA – Italia – Via del Condotti

En el año 1839 Daguerre tomó una foto desde una azotea del Boulevard du Temple de París. La figura de un limpiabotas y de su cliente destacaba en las calles vacías, no por falta de gente, sino porque el prolongado tiempo de exposición evitó que se impresionaran en la emulsión las personas o los objetos en movimiento. Desde el momento que la técnica permitió utilizar velocidades relativamente rápidas de obturación, los fotógrafos documentaron el ambiente en el que vivían y nos trajeron la vida cotidiana de los lugares remotos.

Fue, sobretodo, a partir de la Segunda Guerra Mundial, que los reporteros salieron a la calle a redescubrir el nuevo orden. El concepto de “mirar fotográficamente” de Harry Callahan, la influencia de Robert Frank y su denostado libro “Los Americanos”, tan incomprendido en su momento, o el uso de objetivos muy angulados por parte de fotógrafos como William Klein inspiraron a una generación cuya filosofía, postulada por Garry Winogrand, uno de sus máximos exponentes, podría resumirse en la frase: “Fotografío para investigar el aspecto que tiene el mundo, después de haberlo fotografiado”.

En la medida que los reporteros fueron conscientes que detrás de una buena imagen tenía que haber, por lo menos, una buena razón, aprovecharon la inmediatez de la fotografía y se lanzaron a la calle para mostrar la vida tal cual es. André Kertesz, Richard Kalvar, Martin Parr, Liset Model, Diane Arbus, Lee Friedlander, Helen Levitt, Vivian Maier, Bruce Davidson, Danny Lyon o Peter Dench fueron, por citar unos cuantos, valiosos exponentes de la “Street Photography”. También cuajaron en Europa corrientes como el neorrealismo, sobretodo en Italia y en España. La obra de Ramón Masats, Catalá Roca o Xavier Miserachs es una buena muestra de esa disciplina si bien, aislada como estaba España por el régimen del general Franco, su obra tuvo poca repercusión internacional.

Con los avances de la fotografía digital y las facilidades ahora disponibles para tomar imágenes con distintos dispositivos y difundirlas a través de internet, muchas personas han descubierto el placer de la fotografía espontánea. En realidad no se trata de una especialidad nueva; es el renacer de una corriente artística con más de setenta años de antigüedad. Jan Meissner, por ejemplo, y sobretodo Alex Webb, son inconfundibles referencias en esta especialidad.

No obstante, en último extremo, se trata de tomar fotografías. Posiblemente ninguno de los históricos mencionados pensaba que practicaba la “Street photography” mientras oprimía el disparador.  Sencillamente, hacía fotos en exteriores. Yo diría que el término nació en algún museo y, desde ahí, hasta ahora. Al final las reglas de la composición, los ritmos y las líneas es lo que manda. Y ese soplo misterioso que bendice las grandes fotografías se tomen donde se tomen.