ANDALUCIA-Tino-Soriano

Una imagena no planeada. Yo diría que la intuición es lo que me hizo apretar el disparador en un callejón de Granada. El resultado está a la vista. La pregunta es ¿percibí la mirada de la señora mientras fotografiaba o todo fue fruto de la casualidad?

Nuestros sentidos perciben cosas que no vemos conscientemente, pero que  se evidencian en la foto, sin que se le pueda atribuir a la casualidad. Hubo un momento en el que la ciencia parecía dar la razón a este planteamiento. En el año 1957 el publicista James Vicary utilizó a los 45.699 espectadores que visionaron la película “Picnic” en un cine de Fort Lee (Nueva Jersey, USA). A 1/3000 de segundo un proyector especial denominado taquitoscopio envió fotogramas ocultos con el mensaje “¿Hambriento? Coma palomitas”. El resultado fue asombroso. La venta aumentó más del doble cuando, en teoría, era imposible que el cerebro observara conscientemente una imagen a esa velocidad. Pero el tiempo y las abrumadoras pruebas demostraron que el experimento había sido un fraude.

Hungry

En el extremo opuesto, en 1960, el científico George Sperling de la Universidad de Harvard, desarrolló una serie de experimentos que resultaron cruciales en el estudio de la percepción, porque demostró que si un estímulo no es procesado por el cerebro, no adquiere un grado de consciencia significativo. Según sus conclusiones el cerebro recibe, a través de los sentidos, millones de estímulos cada hora. Como no hay manera de procesar tanta la información, la percepción potencia y descarta ciertos estímulos frente a otros.

En el acto fotográfico, especialmente en el reportaje, el cerebro actúa con celeridad. Cuando la acción es más álgida el fotógrafo pulsa el disparador porque tiene la sensación de que “hay” algo, un elemento intangible y quizás aparecerá durante el visionado de la foto.

Pero todo sucede demasiado rápido para que el cerebro lo pueda procesar. De la misma manera que en una fotografía de paisaje, un árbol o una montaña están ahí, y la mente puede hacer todo tipo de elocubraciones sobre su influencia en la imagen final, en el fragor de un reportaje se actúa más por intuición que no por reflexión. ¿Se trataría de un acto subliminal, término que el diccionario Larousse de la lengua española define como: “dícese de la percepción de un estímulo por parte de un sujeto sin que éste tenga conciencia de él”?.

La foto que ilustra esta entrada sería un buen ejemplo de un instante imposible de prever. Hasta que no la revelé no comprobé el parecido de las miradas. ¿Mi inconsciente sí percibió esa paridad? ¿Casualidad? ¿Hay algún psicólogo en la sala o alguien que quiera aportar una opinión?