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Foto de Andrea Elvira

Es costumbre loar a las personas desaparecidas pero a Paco se le alababa con naturalidad. Nuestro amigo era un ejemplo a seguir, un hermano mayor que sabía escuchar, aportaba puntos de vista positivos, apoyaba todas las causas que consideraba justas y todo el mundo sabía que se podía contar con él.

Para mí fue un profesional de referencia desde el día que publicó su trabajo en Belfast. Pensaba que estos reportajes los hacían los americanos, pero ahí estaba Paco, brillante, seguro, resolutivo, en el corazón del conflicto. En la medida que lo traté confirmé que era un interlocutor excepcionalmente culto, con el que se podía hablar de cualquier tema; un maestro que daba la pauta cuando ejercía de docente, un dechado de paciencia que animaba a los principiantes y encauzaba a los expertos. Padre entrañable, amigo excepcional, un gran fotógrafo y comunicador como pocos.

Paco se conservaba excepcionalmente joven y activo para su edad –bromeábamos que dormía en formol- y mostró a los fotógrafos de su generación y a los hijos de sus hijos a utilizar las redes sociales, a trabajar con las últimas tecnologías… era un Ratoncito Pérez en Internet. Un comentario amable, un “me gusta” en las fotos más conseguidas de la legión de seguidores que tenía Facebook, un blog diario, su ventana, su gato, sus recetas, sus consejos, sus estudios de economía, sus análisis tecnológicos, su visión del mundo… era sabio y tremendamente próximo, uno de los nuestros.

Paco Elvira escribía con talento y me regaló el prólogo de mi último libro. También editaba muy bien, fotografiaba muy bien, se comunicaba muy bien, se conservaba muy bien, se relacionaba muy bien. Y todas esas cualidades las constatábamos los que lo conocíamos cuando estaba entre nosotros. Un accidente ha truncado su trayectoria, justo cuando anunciaba otro nuevo proyecto, uno más.

Se habría reído Paco contabilizando los reconocimientos que, sobre su persona, inundan los medios de comunicación desde ese fatídico sábado santo en que lo encontramos en falta. Él, que era el comunicador por excelencia, por su sempiterna modestia se habría ruborizado.

Aunque ya lo era en vida, una nueva estrella del firmamento recuerda que Paco Elvira es una leyenda, historia viva de la Fotografía.

Mi más sentido pésame a toda su familia y a sus incontables amigos.