NO VAYA A SER QUE TE LO CREAS

El año que me concedió un premio la Fundación World Press Photo yo ya era un fotógrafo con ocho años de experiencia profesional. Periodo que, según Cartier-Bresson, es imprescindible para controlar, con cierta fluidez, el lenguaje fotográfico. Al principio esa cifra me pareció una exageración. Ahora que la doblo en experiencia diría que el maestro incluso quedó corto. Lo difícil no es tener un dominio de la técnica, sino atreverse con lo que no controlas.

Ocho años es también un periodo de tiempo en el que ya has hecho suficientes contactos para que se conozca tu trabajo. Tenía buenos clientes y ¡pobre inocente! creí por unos instantes, cuando me llamaron desde Amsterdam para comunicarme aquel primer premio, que mis encargos aumentarían. Me veía emprendiendo nuevos e interesantes reportajes, enviado por publicaciones que ahora, por fin, valorarían con mayor confianza mi trabajo. En fin, todos conocemos lo que es España, de manera que zanjaré este tema con una cifra: dieciocho. Fueron los meses que pasé sin recibir un triste encargo en mi país. Por suerte, ahí empezó mi carrera en el extranjero. Ya sabemos las reglas del juego, qué inventen ellos.

La noticia, en esta ocasión, está relacionada con el World Press absoluto de este año. El fotógrafo Anthony Suau, ganador del certamen más prestigioso del mundo por un reportaje sobre la crisis financiera para la revista TIME (que no lo publicó, manda güevos) se está planteando abandonar la fotografía y cambiar de profesión por que hace dos meses que no recibe un solo encargo, si excluimos una pequeña rueda de prensa por la inauguración de una editorial japonesa. “Si la situación continúa igual en los próximos dos meses, estaré en peligro” ha declarado Suau.

Su espada de Damocles es la hipoteca de una casa que compró en Park Slope, cerca de Nueva York. No en vano, en Estados Unidos, y gracias a la fantástica gestión económica de sus dirigentes neoconservadores, surgió la crisis de las hipotecas. Confiemos que al fotógrafo ganador de un par de World Press Photo y un Pulitzer, sus paisanos le den las oportunidades que, sin lugar a dudas, se merece. Por lo menos siempre le queda el consuelo de no vivir en España. Aquí ya hace tiempo que habría cambiado de profesión. ¡Estopa para esos fotógrafos premiados, no vaya a ser que se lo crean…!

Más información, en inglés, en este enlace de Photo District News:

http://www.pdnonline.com/pdn/content_display/photo-news/photojournalism/e3i6a1d515f274b8d4ec3fff05a9dcf0b5d