IN MEMORIAM

Por una desgraciada coincidencia, con doce horas de margen, dos seres queridos murieron inesperadamente este sábado. Mi padre político, un hombre bueno que consumió toda su existencia haciendo favores a la gente, y que vivió feliz consigo mismo hasta el último minuto, falleció por un problema cardíaco en la madrugada. Mi padrastro, que durante 37 años fue el complemento ideal para mi madre, nos dejó doce horas después.

Pero esto no ha sido todo. Este mes, dos de las mujeres que posaron para el proyecto “Airea tus esperanzas”, pacientes con cáncer de pulmón no fumadoras que generosamente cedieron su imagen para animar a otras personas con su dolencia, sucumbieron a la enfermedad. A las dos la muerte les sorprendió furtivamente. Habíamos hablado de proyectos, de trabajo, de vida familiar… en resumen, de futuro.

Cuando convives con una persona para fotografiarla a menudo llegas a una complicidad excepcional. Eres un extraño que entra con intensidad en su existencia y, en ocasiones, te hacen partícipe de sus ilusiones, de sus esperanzas y de sus miedos. De la intensidad surge la emoción, y de la emoción nacieron algunos retratos. En esas condiciones un retrato es un regalo. Una entrañable muestra de amistad.

De todos aprendí la grandeza con que abordaron sus últimas semanas y la dignidad con la que asumieron la espada de Damocles que pendía sobre ellos. Los cuatro me dieron una lección de vida antes de marchar. Confío que mis fotografías contribuyan a preservar su recuerdo. Gracias por ser lo que fuísteis. Lo más gratificante de mi trabajo es la gente maravillosa que conoces.