Una causa sin imágenes no es solamente una causa ignorada. Es una cauda perdida“.

Robert Capa

Antetodo me gustaría confesaros que la biografía de Robert Capa, obra de Richard Whelan, ha sido el libro que más me ha inspirado en mi formación como fotógrafo. Y, por descontado, también influyó la versión más azucarada (escrita por Capa cuando vivía con Ingrid Bergman en Hollywood para venderlo como potencial guión cinematográfico) “Slightly Out of Focus“, una visión de la Segunda Guerra Mundial en la que cuenta sus vivencias. He seguido con pasión durante años la polémica del miliciano muerto. La imagen más carismática de la Guerra de España. Tan carismática como su autor, lo que no es poco.

Por eso celebro que “La sombra del Iceberg“, un documental de Raúl Riebenbauer y Hugo Doménech (éste último profesor de Fotografía de la facultad Jaume I de Alicante) se estrenara ayer en MADRID: Cines Luchana (y quizás Verdi); en BARCELONA: Alexandra; en ALACANT: Astoria y en VALENCIA en el Cine Albatros (aunque sólo a las 21 horas).

Desde que vi “La sombra del Iceberg” no he tenido la menor duda que la polémica foto del miliciano abatido fue un montaje. Whelan, poco antes de morir, tildó de “fascistas” a Hugo y Raúl por expresar sus dudas sobre la veracidad de la foto e incluso la mítica agencia Magnum prohibió el uso de la fotografía del miliciano para un documental que versa, precisamente, sobre ese icono. Capa tiró muchos balones fuera cuando le preguntaron por el tema. Al final dejó entreveer que la foto se tomó “sola”, porque apretó el disparador accidentalmente mientras se agachaba para protegerse del fuego enemigo. Respuesta genial y mito servido.

Puesto que el documental es una cuidadosa necropsia -nunca mejor dicho- de la muerte de Federico Borrell, el supuesto miliciano abatido, no entraré en detalles sobre lo que se narra cumplidamente en la pantalla. Sólo añado un par de fotografías que se publicaron, una encima de la otra, el 23 de septiembre de 1936 en la revista VU. Superponiendo las dos imágenes se aprecia que ambos milicianos fallecieron practicamente en el mismo momento. Pero ¿cómo es que nadie habla del segundo?.


En su magnífico libro “Gerda Taro, fotógrafa de guerra“, el periodista Fernando Olmeda refiere que Robert Capa estuvo muchos meses en el frente republicano junto a su novia. Ambos estaban acostumbrados a organizar, con los aburridos soldados, escenas de guerra simuladas para filmar y enviar imágenes a “News of the World”, el noticiario que se emitía en las salas de cine europeas. Una información mucho mejor pagada que la prensa escrita.
Por descontado que hay quien está convencido que la imagen es obra del talento de Robert Capa. Pero talento no le faltó en ninguna de sus facetas y también lo usó acertadamente para saber vender. Por eso fue el artífice de la agencia fotográfica más carismática de todos los tiempos. Y el novio de una de las mujeres más atractivas de la historia. Y muchísimos méritos más que Whelan explica con todo detalle en su biografía. Tampoco nadie pone en duda que se jugó la vida en múltiples ocasiones, como en el desembarco de Normandía. Pero, volviendo a la foto del miliciano, hubieron muchas horas muertas en el frente, como explica por experiencia George Orwell en su libro “Homenaje a Cataluña”. Un fotógrafo seductor y una chica guapa, concienciados con la causa republicana, pudieron proponer algunos juegos para pasar el rato.
En cualquier caso el documental de Hugo y Raúl, producido por Xavier Crespo, es de visionado indispensable. El lunes 22 de diciembre tenían que asistir los tres al pase de las 21 horas en Barcelona, pero finalmente los cines Alexandra han programado “La sombra del Iceberg” sólo en sesión matinal, de manera que el coloquio tendrá lugar el mismo día en los cines Albatros de Valencia.